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La Resistencia


Eduardo Hernández Hdez | Partido Comunista (Mexico)

Resistencia Internacional contra el Imperialismo Norteamericano

Más allá de sus fronteras; los Estados Unidos como si se tratara de una tradición derivada de su doctrina Monroe[1], intervienen en la vida económica, cultural, social y política de diversos países, sobre todo de países que fueron invadidos y sometidos a raíz del descubrimiento de América. La resistencia a la injerencia e intervención norteamericana en asuntos propios de las naciones tercermundistas en desarrollo; proviene de una serie de agravios e invasiones militares así como de imposiciones políticas a favor de los intereses económicos de la potencia más injerencista que haya existido hasta hoy. Esta resistencia moderna al pillaje y al saqueo de recursos naturales tiene hondas raíces históricas después de la invasión y colonización de América y que fue un proceso violento que instauró opresión y racismo históricos a través de la imposición cultural, religiosa y lingüística, el despojo de tierras, la explotación laboral brutal (mita, encomienda, esclavitud) y la creación de una jerarquía racial basada en el color de piel y origen (sistema de castas) para segregar a indígenas y africanos, sentando bases del racismo sistémico que persiste hoy en día, con sus consecuencias en desigualdad social y discriminación. La resistencia ya no es exclusiva solo de los movimientos sociales, sino también de gobiernos con carácter progresista que han asumido la defensa de sus territorio y población como una forma de sobrevivencia como  naciones soberanas e independientes, tal es el caso de Colombia y Venezuela en América, Irán en oriente medio, en Asia Afganistán, Corea del Norte y Filipinas, por citar algunos ejemplos aunque la lista es más larga. La resistencia internacional contra el imperialismo estadounidense es, por tanto, un fenómeno complejo y continuo, con raíces históricas profundas, que se adapta a las dinámicas globales contemporáneas y utiliza una variedad de medios para desafiar la influencia y la hegemonía de Estados Unidos.

Activismo versus Injerencismo e Intervencionismo

El activismo en contra el injerencismo e intervencionismo norteamericano se expresa a través de protestas masivas, demandas de igualdad y libertad, y a la organización económica y laboral. En América Latina, los movimientos antisistémicos y anticapitalistas buscan un mundo mejor,  aceptando ideologías plurales pero con un objetivo común de transformación social.  La resistencia también se manifiesta en la oposición a la expansión de la cultura y los valores estadounidenses, buscando afirmar identidades y soberanía cultural y económica. Y también se expresa contra la influencia económica y financiera de las corporaciones multinacionales  ya que esta “influencia” es vista como una forma moderna de imperialismo, a la que se resiste a través de la promoción de la economía local y la soberanía nacional.

Oposición al Neocolonialismo Norteamericano Es la Resistencia Internacional de Hoy

La resistencia internacional contra el imperialismo norteamericano en la actualidad es un fenómeno multifacético que abarca desde la oposición política y económica de ciertos Estados, hasta la acción de movimientos sociales y activistas a nivel global. El sentimiento antiimperialista se manifiesta como un principio político en la lucha contra la intervención o influencia de una superpotencia global, así como en la oposición al neocolonialismo.  

Los movimientos sociales han hecho acciones directas  de solidaridad Internacional; a través de iniciativas como la “Flotilla Sumud”, que intentó romper el bloqueo a Gaza, estos son ejemplos de activismo internacionalista y antiimperialista que buscan visibilizar y desafiar políticas respaldadas por EE. UU. en el escenario internacional.  Así también ahora el S.O.S  internacional a favor del pueblo Venezolano y su gobierno legítimo y constitucional, es la creación de las Brigadas Internacionales de Apoyo a Venezuela (las BIAV), para evitar la amenaza de la invasión militar y el consecuente pillaje y saqueo norteamericano sobre este país hermano.

Varios países y bloques geopolíticos desafían la hegemonía de Estados Unidos, principalmente a través de políticas exteriores independientes, alianzas alternativas y resistencia a las sanciones económicas.

Países bajo sanciones impuestas por EE. UU.  como Cuba, Irán, Corea del Norte, Siria y ciertas regiones de Ucrania (Crimea, Donetsk, Lugansk) están sujetos a embargos y restricciones estadounidenses, lo que está generando un fenómeno de trascendencia mundial; la unidad de los países sancionados y agredidos; que con  una fuerte política  de acciones comunes en el plano diplomático, se manifiesta por parte de sus gobiernos.

Alianzas Estratégicas dentro de la Geopolítica

Las alianzas estratégicas son obligadas por las circunstancias en que ocurre el nivel de agresiones, La rivalidad geopolítica con potencias como China y Rusia implica una oposición estratégica a la influencia global de EE. UU. Existen discusiones sobre la formación de nuevas alianzas o el fortalecimiento de las existentes (como los BRICS) para contrarrestar la hegemonía del dólar y la influencia occidental.

Las Divergencias entre los Estados Unidos y sus Aliados

Dentro de alianzas tradicionales de EE. UU con sus aliados como la OTAN, hay divergencias que han dado paso a debates sobre la reducción de la dependencia de Washington para asuntos de seguridad y defensa, como se vio en las discusiones sobre la ayuda a Ucrania. Países como Francia y Alemania han mostrado disenso con políticas específicas de EE. UU., como la guerra de Irak en 2003.

Nota

[1] La Doctrina Monroe, proclamada por el presidente James Monroe en 1823, es un principio de política exterior de  los EE. UU. que advierte a las potencias europeas no intervenir ni recolonizar el hemisferio occidental, llamado América; considerándolo una esfera de influencia estadounidense, bajo el lema de “América para los americanos”. Inicialmente vista como apoyo a la independencia latinoamericana, evolucionó con el Corolario Roosevelt (1904) para justificar la intervención unilateral de EE. UU. en Latinoamérica para proteger sus intereses, invirtiendo su significado original y legitimando el intervencionismo.

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